El sentimiento de este amigo ha aflorado últimamente. Y es que este año, después de una larga sequía, han aparecido cuatro antologías de poesía mendocina, una verdadera anomalía editorial que vale la pena analizar y que permite de a ratos contradecir y de a ratos acompañar a este escritor en el parecer.
Antes de avanzar en el breve análisis de estos cuatro volúmenes, hay que hacer una advertencia: quien esto escribe está incluido, como poeta, en dos de ellas. Y en una más aparece como “consejero editorial”, cargo que en realidad ha consistido en aportarle al verdadero antologador panoramas, nombres y estéticas de la lírica viva de hoy en Mendoza, habida cuenta de su experiencia como editor. Hecho el “blanqueo”, venga también una promesa de imparcialidad en los comentarios.
Las dos primeras antologías son sólo de poesía, mientras que las otras dos combinan la lírica con la narrativa y algo más.

Promiscuos & Promisorios (ed. Luna Roja), en ese sentido, gana en el

Las otras dos son antologías de la “mezcolanza”, como si ya por su naturaleza estas compilaciones no lo fueran.
Policronías II repite la experiencia de 2007, en que el departamento de Las Heras reunió poetas de su departamento. Se combinan aquí poemas

Desertikón, finalmente, tiene una “pata bonaerense”, ya que aparece por el sello Eloísa Cartonera, fundado por Washington Cucurto y elaborado, a medias, con material juntado por cartoneros. Acá, el mejunje de 25 narradores y poetas se atenúa por un afán de reunir cierta estética (difusa), pero se arruina con la presencia de ¡seis! prólogos, la mayoría rimbombantes y vacuos (excepción hecha por el de Leonardo Pedra, claro y conciso, y algunas líneas del de Zangrandi).

Así, entre el debe y el haber, ¿qué queda de estas antologías? Al parecer, un retrato impreciso, monstruoso y bello como un cuadro de Francis Bacon, que deja constancia de que la escritura, sobre todo poética, está lejos de secarse en este desierto silencioso. Y ni los “antojos” de los antologadores (“una antología es una antojolía”, opinaba Juan Ramón Jiménez) harán algo en contra o a favor de ese lápiz que justo ahora, quizá, comienza a llenar el papel con el flaco alimento de un verso.
Fernando G. Toledo
No hay comentarios:
Publicar un comentario